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Saturday, November 26, 2011

EL TIEMPO DEL EXILIO

Por Raul Izquierdo





Conocer el tiempo que ha de durar el exilio, no esta escrito en libro alguno, ni es tema que se curse en ninguna Universidad, que no sea la de la vida.
 El "tiempo del exilio" y lo que sucedera en el, es impredecible, desde el mismo instante en que el viento de la diaspora nos lleva hacia otros lares, lo que enfrentamos es riesgoso, epico, triste, nostalgico.

El exilio, aun el mas exitoso y floreciente, nunca es bueno, no se desea por facilismo, es un acto involuntario o contrario a la voluntad de las personas, es algo antinatural, que cuando no se vive en libertad, uno hace fundamentalmente por los hijos, por brindarles un sitio seguro, pero es siempre algo a lo que uno se ve obligado, por tanto, no es cosa de desearle a nadie, no es una aventura irresponsable, porque es un desgarramiento dramatico, que nos implica siempre un desarraigo, un desprendimiento, amargas despedidas, ausencias, riesgo, trauma, separacion,  desunion, dolor y muchas veces, tambien soledad.

El exilio no es migracion, la migracion es otra cosa, del exilio no se regresa si la causa no cesa, sin cesar de luchar mientras tanto por la causa nuestra, el exilio pesa, el exilio cuesta, es una carga que llevamos a cuestas, partimos a el, pensando en volver, sin saber al final, si volver podra ser.

El exilio es un limbo, es su tiempo un misterio, estamos en el, como en una burbuja errante, es una circunstancia supuestamente temporal, un tiempo nuevo en sitio ajeno, a veces hostil, enrarecido, dificil, el que estamos sin excusas obligados a hacer propio, a hacer nuestro, solo a base de mucho trabajo y terminar con suerte construyendo un prestigio, aunque siempre extrañando otro tiempo sin suerte y otro espacio.

Es el exilio un tiempo incierto que transcurre paralelo a otro tiempo que ciertamente dejamos atras, pero que siempre y tozudamente llevaremos con nosotros, un tiempo que se detuvo, que echamos de menos, que añoramos, que quedo en el corazon, porque alli, en aquel sitio remoto de  infancia y juventud, esta la Patria, estan aun quiza los nuestros, los que dejamos, nuestras raices, nuestros paisajes, nuestras playas, nuestros zunzunes y nuestras flores, nuestras palmas y un sol distinto, mas generoso y calido, mas nuestro. 

Alli, de donde venimos, esta lo que somos y estara siempre nuestra verdedera identidad.
En el exilio somos una semilla asustada que gernina en un tupido bosque, donde todos los arboles son grandes y apenas dejan ver la luz, luego buscando atentamente, siempre se ve por entre el follaje un pequeño espacio de luz que nos descubre el camino, luego crecemos, nos hacemos de un sitio, de un espacio, despacio, pero...Por muy frondoso que llegue a ser el arbol, si ha olvidado sus raices, o las ha perdido, sera barrido por el primer viento, solo si conserva sus raices resistira, siempre hay que saber de done se viene, quien se es y despues, sobre esta fundacion elemental, es que fundamos y sumamos todo lo demas

Ya sea el exilio, exito o fiasco, magnifico o ingrato, siempre sera incomprendido, cuestionado, juzgado, mancillado, a quien se marcha se le asumen ciertas sumas de comodidad y de placer, sin entender nadie que que el bienestar no se reparte en las esquinas, que hacerse un espacio cuesta, que conseguir resultados es solo obra de mucho trabajo y sacrificio, para al fin y al cabo siempre estar fuera de sitio, sitiado entre el espanto y la nostalgia.

Por eso, respetando lo que cada cual piense al respecto, en mi opinion no hay ni debe haber exilio, si es exilio, sin vocacion de retorno y si es extenso solo la muerte puede impedir que se cierre ese ciclo existencial, ese "tiro boumerang" de ida y regreso, como sucede a veces, pero solo si se vive para contarlo, el final del exilio aun puede ser feliz, o al menos, menos dramatico, porque del exilio, queridos compatriotas, no se sale ileso, no salimos incolumes, intactos, ya que siempre perderemos mucho en ese peregrinar, perderemos tiempo, perderemos juventud, perderemos seres queridos, habremos perdido afectos, habremos perdido felicidad, habremos perdido vida.

Pero si algo es absolutamente cierto en estos avatares trotamundos, es que todo exilio acaba algun dia, aunque algunos, los mas desgraciados, al durar toda la vida, acaban con la muerte, una muerte en forma de bandera nacional anclada en la noble tierra de un lejano pais de acogida, junto a una escueta dedicatoria lapidaria sobre el polvo de unos huesos carcomidos,  otros, cuando hay suerte, acaban con el regreso, solo si la satrapia que los echo fuera, acaba antes.

Solo el regreso reconciliador, justifica el sacrificio del exilio por la justa causa que abrazamos, no es obligatorio el regreso, obviamente, es un asunto personal y privado que depende de la voluntad del exiliado en el ejercicio pleno de sus libertades individuales, pero a mi, que soy de pueblo, que soy mal emigrante, que soy de terruño, que vengo del olor a las vegas de tabaco, del sabor a miel de azahar, de rocio tempranero sobre las adormideras, este humilde servidor, que se crio, recogiendo caracolas, entre la sal del mar y el azucar de guarapo que da la caña que se chupa directo del surco al amanecer , alli, no tan lejos, en una isla donde los algarrobos se preñan de macurijes, donde los flamboyanes y las jacarandas colorean el verdor de la foresta, donde las pristinas aguas de los arroyos dan vida al rio que pule con su pertinaz corriente, la laja de roca  y alimenta en su recodo la charca de truchas y biajacas, donde nos bañabamos, siempre en cueros y haciamos saltar siempre, mil veces las piedras planas en el agua quieta, desde la orilla repleta de chinas pelonas y de azules y blandas puzolanas, bajo la musica de las empinadas  cañabravas donde se confunden con el estallido de sus tallos, como cuerdas de un arpa que mece el viento, el insistente martilleo tenaz del pajaro carpintero real, el sordo canto del harriero, junto a la policromia del tocororo y el contrapunto polifonico de las bijiritas, los tomeguines y los sinsontes.

Yo que soy un hombre imperfecto y de afectos, con defectos,  medito siempre sobre una duda que me asalta todo el tiempo... Se llega a ser alguna vez totalmente libre siendo exiliado ? Se llega algun dia a sentir que se es feliz del todo en el exilio ? El exilio acaba ? O sera eterno el exilio ?

Mi exilio ha sido fructifero, medianamente exitoso podria decirse, atendiendo a muchos logros que lo ilustran, me ha ido bien y aunque sigo siendo un hombre pobre, nunca he sido un pobre hombre, soy en realidad, un hombre rico que no tiene dinero, no puedo quejarme, estoy satisfecho, sobre todo por mis hijos, que estan recogiendo sus frutos, hay que ser agradecidos, pues en mis inciertos andares, he conocido hombres tan pobres, tan pobres, que solo han tenido dinero y a mi, muy pocas cosas me han faltado, he tenido suficiente, tampoco necesito mas, he conocido Moscu, San Petersburgo, Madrid, Barcelona, Paris, Roma, Londres, Lisboa, New York, Toronto y muchas ciudades mas, he mojado mis pies en muchos mares, he hablado con cientos de gentes alli a donde fue que me llevo la diaspora junto a mi curiosidad foranea, vengo casi de vuelta enriquecido,  pero mi casa es Cuba, mi causa es el regreso, por eso y por la libertad de los mios es que lucho, es por eso que asi y todo, no soy feliz del todo, una parte muy importante de mi alma quedo alli y siento que he existido veinte años incompleto, exiliado fuera de mi isla y exiliado dentro de mi alma, exiliado en el ensueño, congelado en el tiempo y con muchas cosas aun por resolver.

Es alla, de donde todos quieren salir, de donde todos hemos salido, que quiero volver algun dia, es en aquellas playas donde ira a carenar algun dia mi nave, ansio poder participar en la reconstruccion nacional, ser testigo del renacimiento de la Patria tras la ecatombe, ver resurgir a mi tierra de las cenizas que ha dejado un regimen oprobioso y despotico, verla elevarse como Ave Fenix, tras el destello magico de un rayo de sol, venturosa hacia el futuro que debio ser, poder intervenir con las escasas briznas de energia que me queden, en esa pagina gloriosa de la historia que aun esta por escribirse y que cierra el ciclo del perihelio existencial del exiliado, que solo el retorno cierra, que solo el regreso cura, quiero ilusionarme, ilusionando a mi gente, escuchandoles, transmitiendoles las experiencias vividas, aprendiendo de las suyas, debatiendo sobre la utilidad de la virtud, ayudandoles a ser conscientes del pais que tienen, a que de nuevo aprendamos a vivir con el decoro que nos robaron y el civismo que nos mancillaron, retomando la pasion por la virtud, el amor al trabajo, el afan por saber, la conciencia de ser, la pasion de crear, la vocacion de respetar el derecho ajeno, el orgullo de vivir regido por valores y la esperanza de un futuro promisorio, lleno de fe en el mejoramiento humano.

Luego, morir en paz, con la tierra de mi Patria por bandera y escudo arropando mi cadaver, ya inerte, absorto, yerto, cuando para siempre muerto, (como reza con inusual belleza, en las estrofas del poema postumo, que escribiera un amigo entrañable) "no pueda ver las raicillas del cantero sobre mi tumba, romper el terron humedo, raicillas que poco a poco, para alimentar de nuevo el aire de mi tierra con su sabia, iran penetrando por las cuencas de mis ojos, ese nuevo dia, en el que ya no este yo sobre la vida"

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